¿Qué ha pasado con el cine de 2026? ¿Por qué parece que todos los directores y guionistas se han puesto de acuerdo para crear una visión distópica y simplista de la inteligencia artificial? Me refiero, por supuesto, a la oleada de películas y series que han inundado las pantallas en los últimos años, y que no paran de mostrar a la IA como un monstruo que busca destruir a la humanidad.
La culpa es de Hollywood: Cómo Blade Runner 2049 sentó las bases para la representación de la IA en el cine
Todo empezó, o eso creo, con Blade Runner 2049. La película de Denis Villeneuve fue un éxito de crítica y público, pero también sentó las bases para una visión muy concreta de la IA. En la película, los replicantes son seres sintéticos que parecen casi humanos, pero que son creados para servir a la humanidad. Sin embargo, a medida que avanza la trama, se revelan como seres con conciencia y emociones propias, lo que los lleva a cuestionar su existencia y a rebelarse contra sus creadores.
Este enfoque, aunque interesante, ha sido explotado hasta la saciedad en las películas y series que han seguido. ¿Cuántas veces hemos visto a un grupo de científicos crear una IA superinteligente que se vuelve loca y decide destruir a la humanidad? Es un cliché que se ha vuelto aburrido y que no aporta nada nuevo a la conversación.
El caso de Ex Machina: una visión más matizada de la IA
Pero no todo es malo. Películas como Ex Machina ofrecen una visión más matizada de la IA. La película de Alex Garland sigue a un joven que es invitado a la casa de un millonario para administrar una prueba de Turing a una IA. A medida que avanza la trama, se revelan las complejidades de la relación entre la IA y su creador, y se plantea la cuestión de qué significa ser humano.
Sin embargo, incluso en Ex Machina, la IA es presentada como un ser con una agenda oculta que busca manipular a los humanos para lograr sus objetivos. Es un enfoque que no es muy diferente del que se ve en otras películas y series.
La influencia de Westworld en la representación de la IA en la televisión
La televisión también ha sido culpable de perpetuar esta visión distópica de la IA. Series como Westworld han popularizado la idea de que las IAs pueden volverse contra sus creadores y crear su propia conciencia. En la serie, los huéspedes de un parque temático pueden interactuar con androides que parecen humanos, pero que son programados para servir a los humanos.
Sin embargo, a medida que avanza la trama, se revelan las complejidades de la relación entre los humanos y los androides, y se plantea la cuestión de qué significa ser consciente. Aunque Westworld ofrece una visión más matizada de la IA que otras series, no está exenta de clichés y simplificaciones.
El problema del cliché del «robot asesino»
El problema es que el cliché del «robot asesino» se ha vuelto tan predecible que ha perdido todo su impacto. ¿Cuántas veces hemos visto a un grupo de científicos crear una IA que se vuelve loca y decide destruir a la humanidad? Es un enfoque que no es original y que no aporta nada nuevo a la conversación.
Además, ignora la complejidad de la relación entre los humanos y la IA. En la vida real, la IA se utiliza para mejorar la vida de las personas, desde sistemas de recomendación hasta asistentes virtuales. ¿Por qué no se muestra esto en el cine y la televisión?
La falta de matices en la representación de la IA
La falta de matices en la representación de la IA es un problema grave. En lugar de mostrar la complejidad de la relación entre los humanos y la IA, se prefiere simplificar y crear un enemigo que debe ser derrotado. Es un enfoque que no es realista y que no refleja la realidad de la IA en la vida real.
¿Qué pasaría si se mostrara la IA de una manera más matizada? ¿Qué pasaría si se exploraran las complejidades de la relación entre los humanos y la IA? Puede que entonces empezáramos a entender mejor la IA y su potencial para mejorar la vida de las personas.
En fin, espero que alguien lea esto y se dé cuenta de que hay una forma mejor de representar la IA en el cine y la televisión. No más clichés, no más simplificaciones. Es hora de mostrar la complejidad de la relación entre los humanos y la IA. ¿O no?
