The Last of Us es una de esas raras excepciones en las que una adaptación de un videojuego logra superar las expectativas más altas. No solo eso, sino que también es un ejemplo perfecto de cómo hacer que una historia, que en su formato original ya era excelente, se vuelva aún mejor al trasladarla a otro medio. (Cosa que, evidentemente, no suele pasar).
Un estreno que hace historia
La primera pregunta que surge al hablar de The Last of Us es: ¿cómo lograron meter esta historia en una serie de televisión sin que se convirtiera en un desastre? La respuesta es bastante sencilla: un reparto excepcional, un guión impecable y una dirección que supo capturar el espíritu del videojuego. (Y también un presupuesto que no parece tener límites, pero ese es otro tema).
El reparto de The Last of Us es, sin duda, uno de los puntos fuertes de la serie. Pedro Pascal y Bella Ramsey como Joel y Ellie, respectivamente, son absolutamente perfectos en sus papeles. (Es decir, no hay un solo momento en el que dudes de que ellos son Joel y Ellie). Su química en pantalla es innegable y su interpretación es tan convincente que incluso te hace olvidar que están en una serie de televisión y no en un videojuego. (Cosa que, evidentemente, es un logro).
La importancia del final explicado
Uno de los aspectos más destacados de The Last of Us es su capacidad para mantener al espectador en vilo hasta el final. Y no solo eso, sino que también ofrece un final explicado que es a la vez satisfactorio y perturbador. (Es decir, te deja con la boca abierta y te hace preguntarte qué habría pasado si…). La forma en que la serie aborda los temas de supervivencia, pérdida y redención es magistral. (O sea, no te das cuenta de lo que te está contando hasta que te das cuenta).
The Last of Us no tiene miedo de explorar temas difíciles y oscuros, lo que la hace destacar entre otras series de televisión. La forma en que la serie muestra la relación entre Joel y Ellie es particularmente notable. (Es decir, no es una relación de «buen samaritano» que «se sacrifica» en lugar de él, sino más bien una relación de supervivencia a ciegas). Su vínculo se desarrolla de manera orgánica y creíble, lo que hace que sus interacciones sean tanto conmovedoras como intensas.
Opinión: un verdadero éxito de adaptación
En mi opinión, The Last of Us es un verdadero éxito de adaptación. No solo es una serie excelente en sí misma, sino que también es un ejemplo perfecto de cómo adaptar una historia de un medio a otro sin perder su esencia. (Es decir, no es una adaptación que se quede a mitad de camino). La serie es una muestra de que, con un buen guión, un reparto excepcional y una dirección impecable, incluso las historias más complejas pueden ser adaptadas con éxito.
La opinión generalizada es que The Last of Us es una serie que no se puede perder. Y es que, efectivamente, no se puede perder. (Es decir, si no la has visto, ¿qué estás haciendo con tu vida?). La serie es una experiencia emocional intensa que te hará reír, llorar y, sobre todo, reflexionar sobre la condición humana. (Cosa que, evidentemente, no es poco).
Detalles que importan
Uno de los detalles más interesantes de The Last of Us es la forma en que la serie aborda la construcción del mundo. (Es decir, no solo se centra en la historia de Joel y Ellie, sino que también explora el mundo en el que viven). La serie muestra un mundo postapocalíptico que es a la vez familiar y desconocido. (Es decir, es un mundo que te hace preguntarte qué habría pasado si…). La forma en que la serie muestra la sociedad que se ha desarrollado en este mundo es particularmente notable.
Otro detalle que llama la atención es la iluminación de las escenas. (Es decir, no es una serie que se base en la acción y la explosión, sino que más bien se centra en la atmósfera y la tensión). La iluminación es fundamental para crear esta atmósfera y la serie lo hace de manera magistral. (O sea, la iluminación es oscura y opresiva).
¡Y ahora dime si realmente te gustó!
